Fin de las vacaciones ¿Pedimos un préstamo?

 Entre las vacaciones y los primeros días de septiembre, comenzamos a constatar que nos queda poco dinero en la cuenta y la tentación de pedir un crédito para remontar el semestre se convierte en una tentación o una urgencia.

Basta con poner en el buscador del ordenador la palabra Préstamo para que una pequeña multitud de empresas nos ofrezcan todas las facilidades del mundo para obtener dinero. Pero, Cuidado!

Porqué cuidado?

Estas empresas despliegan una enorme publicidad ofertando microcréditos de 300, 600 o 1000 euros a pagar en treinta días. No piden avales, no les preocupa que aparezcas en el listado de morosos y no cobran comisión de estudio por el crédito. Parece un auténtico chollo, ¿no?

¿Y dónde está la letra pequeña?

Esa es la pregunta de un buen comprador. Estas empresas de microcréditos te prestan dinero fácil a un interés diario de 1% a treinta días, es decir, te cobran un 30% de interés por el dinero prestado. Una auténtica usura.

Si fuera usura, el Banco de España podría intervenir.

Esa es otra de las particularidades de estas empresas, que no están reguladas por el supervisor financiero. Cuando contactamos con ellas no sabemos realmente a quién le estamos dando nuestros datos personales ni nuestra cuenta corriente o a quién y bajo qué criterios debemos reclamar cuando empiecen los problemas.

¿Y en qué debemos fijarnos si contactamos con ellas?

No cobran comisiones de apertura ni de estudio porque ya están incluidos en sus honorarios y pueden ceder los derechos de reclamación a otras empresas en caso de impago. Esto quiere decir que si no pagas en la fecha pactada te pueden llamar incansablemente desde empresas especializadas en cobro desde las seis de la mañana hasta las doce de la noche, de manera muy agresiva y amenazante, reclamándote por el impago. Si además ceden tu deuda a terceros, te llamarán de distintas empresas y será muy difícil hablar con alguien en concreto para fijar las condiciones de la devolución

Y supongo que los intereses de demora…

Sí, subiendo como la espuma, aumentando tu deuda escandalosamente día a día para que te sea más difícil pagar la totalidad del préstamo y termines pagando los intereses en eternas cuotas.

Pero, si ya hemos pedido prestado dinero a estas empresas, ¿qué podemos hacer?

Para que no se transforme en una deuda eterna, lo mejor es empezar a buscar toda la escasa papelería que nos hayan remitido -recibos y contratos e imprimir la publicidad de la web- y acercar toda la documentación a la asociación de consumidores para evitar que la deuda deje una secuela imborrable en nuestro presupuesto familiar. Y empezar, asesorados, a renegociar nuestra deuda.

Nos da vergüenza contar a otros que nos han engañado y preferimos guardar la humillación en silencio.

Nos cuesta admitir que nos han engañado con un préstamo, pero sucede que la estructura de ciertos préstamos está diseñada para engañar a la gente que piensa que hay miles de chollos en la red y que no existe la publicidad engañosa. Hay que sacarnos de encima esa humillación y rabia y actuar conscientemente con nuestro dinero, buscando asesoramiento. Groucho Marx solía decir que había cosas más importantes que el dinero, ¡pero que eran las más caras!. Frente a las deudas que parecen eternas, cambiemos de actitud y trabajemos en equipo escuchando otras opiniones especializadas. Solo así podremos doblegar a nuestras deudas y las energías negativas que nos provocan.

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